Introducción al mutualismo (según mutualist.org)

diciembre 9, 2011
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Nota: El siguiente artículo en una traducción preparada por El Jaiba de una introducción en ingles al concepto del mutualismo del portal mutualist.org. Puede encontrar la versión original en ingles aquí.

INTRODUCTION

El mutualismo, como una rama del anarquismo, que tiene sus origenes en las ideas de P.J. Proudhon en Francia y Josiah Warren en los Estados Unidos. Éste favorece, hasta donde sea posible, un acercamiento evolucionista en la creación de una nueva sociedad.  Por ello, enfatiza en la importancia de una actividad pacifica en la construcción de instituciones sociales alternativas dentro de la sociedad existente, y en fortalecer dichas instituciones hasta que finalmente reemplacen el sistema estatista actual. Como Paul Goodman lo explica, “Una sociedad libre no puede ser al sustitución de un “nuevo orden” por un viejo orden; es la extensión de esferas de libre acción hasta que estas recuperen la mayor parte de la vida social”.

Otros grupos anarquistas, y el libertarismo de izquierda en general, comparten estas ideas hasta cierto punto. Ya sea bajo el nombre de “poder dual” o “contrapoder social”, o “contra-economía”, las instituciones sociales alternativas son parte de una visión común. Pero éstas son especialmente fundamentales en la concepción evolucionista del mutualismo.

Los mutualistas pertenecen a un segmento no colectivista de anarquistas. A Pesar de que favorecemos un control democrático cuando una acción colectiva es requerida por la naturaleza de la producción y otros esfuerzos cooperativos, no favorecemos el colectivismo como un ideal en si mismo. No estamos opuestos al dinero y al intercambio. Creemos en la propiedad privada, siempre y cuando esté basada en la posesión y uso personal. Favorecemos una sociedad en la cual todas las relaciones y transacciones no sean coercitivas, y sean basadas en cooperación voluntaria, libre intercambio o asistencia mutua. El “mercado”, en el sentido  de intercambios de trabajo entre productores, es un concepto profundamente humanizante y liberador. A lo que nos oponemos es al concepto convencional de mercados, debido a que la idea a sido apropiada y corrompida por el estado capitalista.

Nuestra visión es de una sociedad en la cual la economía esté organizada alrededor de intercambios de libre mercado entre productores, y que la producción se lleve a cabo principalmente por artesanos y agricultores autoempleados, cooperativas de pequeños productores, grandes empresas controladas por trabajadores, y cooperativas de consumidores. En la medida que el trabajo asalariado sigue existiendo (que es probable, si no lo suprimido coercitivamente)la eliminación de los privilegios estatistas resultará en el salario natural del trabajador, como Benjamin Tucker dijo, siendo su producto completo.

Debido a nuestra afición por el libre mercado, los mutualistas a veces tienen conflictos con aquellos que tienen una afinidad estética de colectivismo, o aquellos para quienes la “pequeña burguesía” es una mala palabra. Pero fueron nuestras tendencias pequeño burguesas lo que nos pusieron en el “mainstream” de la tradición populista o radical estadounidense, y lo que nos hizo relevantes a las necesidades del trabajador promedio estadounidense. La mayoría de las personas desconfían en las organizaciones burocráticas que controlan sus comunidades y vidas laborales, y quieren más control sobre las decisiones que los afectan. Estas personas están abiertas a la posibilidad de una alternativa, descentralizada y construida de abajo hacia arriba, al actual sistema. Pero no quieren convertir a Estados Unidos en una imagen renovada de la ortodoxia, al estilo del sindicalismo de la CNT.

El mutualismo no es “reformista” tal y como usan el término peyorativamente otros anarquistas más militants. Tampoco es necesariamente pacifista, aunque muchos mutualistas sí lo sean. La definición propia de reformismo debe girar, no en los medios utilizados para construir una nueva sociedad o en la velocidad en la que nos movemos, sino en la naturaleza de nuestra meta final. Una persona satisfecha con una satisfecha con una versión más amable y suave del capitalismo o el estatismo, que sigue siendo reconocible como capitalismo de estado, es un reformista. Una persona que busca eliminar el capitalismo de estado y reemplazarlo con algo enteramente diferente, sin importar que tan gradualmente, no es un reformista.

“Acción pacífica” simplemente significa no provocar deliberadamente la represión del estado, sino hacer lo que sea posible (en las palabras de lema ) para “construir la estructura de una nueva sociedad dentro del caparazón de la vija” antes de que intentemos romper el caparazón. No hay nada malo en resistir el Estado si este intenta, mediante la represión, retroceder nuestro progreso en la construcción de instituciones de la nueva sociedad. Pero la acción revolucionaria debe cumplir con dos criterios: 1) debe fortalecer al apoyo popular; y 2) no debe tomar lugar hasta que alcancemos el punto donde la construcción pacífica de la nueva sociedad ha llegado a sus límites dentro de la sociedad existente.

 

 


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