Tal cual niña escucha, el entonces senador Jorge de Castro Font se detuvo frente a los manifestantes que protestaban contra el complejo residencial Paseo Caribe a ofrecerle galletas a todo el mundo, desde jovenes hasta “al viejo ese que está allí también”. Sin duda uno de los momentos más bochornosos en la historia de la política en Puerto Rico.


Recuerdo ese día. Quién diría que tiempo después estaría abochornado y deprimido. Dice la Biblia que el que se exalta será humillado, ahí tenemos el ejemplo más claro.
Adelante y éxito.
Yo no le creó que está aborchornado y deprimido, como mucho está abochornado de que lo cogieran, no por lo que hizo. La gente no cambie de un mes para otro, la cárcel no tiene ese poder rehabilitador. Lo que me preocupa es que este señor, si algún día sale de la carcel, que es probable, volverá a lo única que sabe hacer y lo único que ha hecho en su vida, a la política partidista, y el elector promedio puertorriqueño, que vota por insignia y por caras conocidas, le dará el voto, como se lo dio aún siendo acusado penalmente.
Gracias por comentar.