¿Por qué el PNP no se divide?

agosto 17, 2012
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Todos los otros movimientos políticos y sociales en Puerto Rico que no se llamen Partido Nuevo Progresista (PNP) parecen estar en una dinámica constante de división y redivisión –los independentistas tienen como mil grupillos de 100 personas, los socialistas tienen una organización por cada 12 personas, el PPD aún lucha por no dividirse entre soberanistas y pro unión permanente, y por ahí viene el Movimiento Unión Soberanista (MUS), el Partido Por Puerto Rico (PPR) y el Partido del Pueblo Trabajador (PPT) que diluyen aún más “la oposición”. Pero el Partido Nuevo Progresista (PNP) sigue intacto. Y no es que no peleen, porque sabemos que se halan por los pelos, pero es solo que no se dividen. Se matan a insultos pero terminan unidos al final y barriendo como un solo ejercito. ¿Cuál es la receta? ¿Por qué no pasa esto con los demás movimientos?

Realmente no sé, pero mi hipótesis es la siguiente: el PNP es el único movimiento que está basado en un proyecto económico y material, los demás están basados en meras ideas. El PNP tiene un proyecto económico actual y definido, uno muy patético en mi opinión, pero proyecto económico al fin y al cabo: la dependencia en ayudas federales. El seguidor del PNP sabe por lo que lucha, sabe que es algo tangible, es una conveniencia fácilmente definible y concreta. Los otros movimientos por el contrario, no luchan por ningún interés económico tangible y actual, solo por ideas. La idea de la “indepenencia”, la idea de la “soberanía”, la idea del “Estado Libre Asociado”, la idea “de la unión de los puertorriqueños” o del “bienestar de la clase trabajadora”… pero no hay un interés económico concreto, real y actual. El PNP sí lo tiene, y ahí radica su fortaleza, o como dicen en las ciencias militares, su centro de gravedad.

La oposición, o mejor dicho, las oposiciones en Puerto Rico necesitan urgentemente de su propio centro de gravedad similar al PNP, pero no un centro de gravedad de ideas abstractas, un centro de gravedad que represente un proyecto económico concreto, tangible, entendible y sobre todo, ACTUAL, no para cuando venga el nuevo orden mundial. Por ello, paralelo a la lucha política y electoral, debe haber una actividad generadora de riquezas en las oposiciones, debe construirse un proyecto económico tangible y actual que sirva de base para que se forme un interés económico y material con el cual la gente se pueda identificar y puedan defenderlo como “sus habichuelas” y no como solo “sus ideas”. Quizás ese proyecto económico pueda basarse en un resurgir del movimiento cooperativo, del tercer sector, de la producción artesanal, de las PYMES, o algo similar.

Pero en algo estamos claro: para emprender un proyecto político, hay que emprender un proyecto económico que lo sustente. El gran error de las oposiciones es pensar que es al reves.

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