Jesús Dávila no es fuente creible

noviembre 21, 2011
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Hay un periodista puertorriqueño que da vergüenza ajena leerlo. Bueno, hay varios, pero uno más que otros. Me refiero a Jesús Dávila. Este caballero escribe como corresponsal desde Puerto Rico para el Diario La Prensa de Nueva York (el periódico que tenía a una agente de influencia y espía de Rusia como columnista). Posiblemente lo recuerden de aquella información que trascendió de que Filiberto Ojeda había dicho al FBI el día que lo mataron que se entregaría si llegaba Jesús Dávila. Pues bien, en sus escritos, a modo de crónica, se atreve a afirmar una serie de cosas que hacen estallar de risa a cualquiera con un mínimo conocimiento de la actualidad puertorriqueña, todo para sazonar un poco la lectura a sus lectores en Nueva York y Latinoamérica, los únicos quienes les pueden comprar las cosas que dice. Lamentablemente, algunos sectores de la izquierda en Puerto Rico, entre ellos el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y algunos activistas universitarios, repiten muchas de las cosas que dice. ¡Qué se va a ser! Para algunos la desinformación solo es condenable cuando les perjudica.

Filiberto Ojeda en conversaciones con Iglesia Católica para lograr independencia

Uno de los disparates que Jesús Dávila constantemente repite (Ej: 1, 2, 3) es que Filiberto Ojeda estaba “en conversaciones” con la Iglesia Católica “para explorar la posibilidad de un proceso pacífico para que EEUU concediera la independencia a Puerto Rico”. A veces la mentira no viene de forma directa, sino mediante su ambigüedad y lo que se quiere dar a entender sin decirlo. Obviamente la palabra “conversaciones” es puesta para connotar “negociaciones”, pues conversaciones las hacen todas las personas todos los días en todas partes del mundo, pero cuando se habla de “conversaciones” entre líderes que además es material de noticia, se entiende que “conversar” es “negociar”. Aquí, Jesús Dávila quiere darle entender al lector ajeno a la realidad puertorriqueña que hubo un individuo llamado Filiberto Ojeda con tal influencia que incluso podía “entrar en conversaciones” sobre cómo y cuándo llegaría la independencia.

Curiosamente, en una entrevista que le hiciera el mismo periodista al llamado Comendante Guasabara, sustituto de Filiberto Ojeda, Dávila aprovecha para preguntarle si retomarían “las conversaciones con la Iglesia”, a lo que éste responde:

En el caso de la reunión con el obispo Roberto González Nieves, nos dijo entre otras cosas, que el Obispo trató de convencerlo para que saliera de la clandestinidad y abandonara la lucha armada. A lo cual nuestro Secretario General le contestó con todo respeto, que, le reconocía el derecho de tratar de convencerlo, y, de igual manera, lo invitó a que se uniera a nuestra causa. Dos líderes tratando uno de convencer al otro. Cualquier otra afirmación sobre el particular se ha sacado de contexto por desconocimiento genuino o por alguna otra razón que no conocemos. (Énfasis suplido)

 

Muerte de Filiberto Ojeda como mensaje para Hugo Chávez

Otra de las cosas risibles que publica Jesús Dávila es que, según sus fuentes en el Departamento de Estado de Estados Unidos, el asesinato de Filiberto Ojeda fue parte de una estrategia de Estados Unidos con “el propósito de enfrentar los intentos de expandir la influencia de la revolución bolivariana en Puerto Rico y el resto de la region” (ver artículo aquí) . El propósito del operativo contra Ojeda, según Jesús Dávila, era enviarle un mensaje a Chávez. O sea, de nuevo adjudicándole una influencia inexistente a Filiberto, ya no solo a nivel de todo Puerto Rico, sino que resulta que ahora era una figura clave en la política internacional latinoamericana. ¿En serio, Jesús? O sea, Filiberto apenas lograba jugar dominó en el barrio donde vivía sin que lo descubrieran, y ¿ahora resulta que su influencia afectaba el destino político de Venezuela y suramerica?

El famoso memorando sobre agentes encubiertos en la UPR

Por último, esta el alegado descubrimiento de un memorando que afirma que había encubiertos en la huelga estudiantil de la UPR. Con respecto a esta alegación, no pongo en duda que tal cosa pueda ser cierta. Es decir, no me extrañaría que haya agentes encubiertos en las huelgas de la UPR. De hecho, yo creo que sí los hay, como los hubo en las protestas de Occupy Wall Street y en las protestas estudiantiles en Chile. El problema es que no le creo a Jesús Dávila.

Su crónica alega que de un “memorando obtenido por NCM Noticias” se desprende que hubo testigos que identificaron agentes encubiertos en las pasadas huelgas en la Universidad de Puerto Rico. ¿Qué memorando es ese? Jesús Dávila nunca explica. ¿De quién es ese memorando? Jesús Dávila nunca dice. ¿Por qué no publica íntegramente el memorando para que todos lo examinemos? Jesús Dávila nunca lo hizo. Solo pretende que todos, mediante un acto de fe en él, creamos lo que “una fuente” le dice mediante “un memorando” que nunca explica de agencia es, si es de alguna. Tristemente, la “noticia” circuló por las redes sociales sin que mucha gente se hiciera estas preguntas antes de creer la teoría. Y más triste es que una publicación puertorriqueña de izquierda de cierto renombre se unió a la alegación diciendo en un artículo que tuvo acceso al “memorando” por vía de Dávila, sin aportar más detalles. Dicho artículo fue borrado de su portal.

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