El Tribunal de Apelaciones no le dio el visto bueno a la polémica fabrica de monos que se pretendia constuir en el municipio de Guayama. La periodista Carla Minet, de Prensa Asociada, resume lo sucedido en un ingenioso párrafo de entrada escrito en su nota “No Del Tribunal a fábrica de monos en Guayama“:
¿Cuándo fue la última vez que usted comió fricasé de mono? ¿O huevos de mono fritos? ¿O filete de mono? Y la última vez que usted vio un mono labrando la tierra, o se transportó de un lugar a otro en mono, ¿cuándo fue? Estos fueron algunos de los argumentos utilizados por el abogado Segundo Meléndez para persuadir al panel de jueces del Tribunal de Apelaciones (TA) y establecer que el uso que la empresa criadora de monos Bioculture pretende dar a los terrenos en Guayama no se ajusta a la definición de “agrícola”, y por ende no es cónsono con el ordenamiento territorial dispuesto allí.
La fábrica contaba con la oposición de la alcaldesa de Guayama, Glorimari Jaime Rodríguez, quien incluso recibió un reconocimiento por Organización internacional defensora de los animales (PETA, por sus siglas en ingles). Otros opositores lo eran el Colegio de Médicos Cirujanos, el Colegio de Abogados, y líderes comunitarios del barrio Pueblito del Carmen en Guayama.


